Nuestra capacidad para cometer errores no es un defecto que deba corregirse ni una anomalía que pueda eliminarse. El error forma parte de nuestra condición humana y explica, en gran medida, cómo aprendemos y cómo cambiamos. Comprenderlo es esencial para cualquier diseñador que quiera construir productos más sólidos y más humanos.

Para que un error nos permita ver las cosas de otra manera, primero debemos cambiar nuestra forma de entender el propio error. Si te interesa una perspectiva más amplia, puedes leer Aprender de nuestros errores en el diseño de experiencias.

Thanks to error, we can revise our understanding of ourselves and amend our ideas about the world.

Being Wrong — Kathryn Schulz

Cuando cometemos errores desarrollamos experiencia. De forma paradójica, el error es un componente necesario del desempeño experto. En entornos digitales hemos aprendido rápidamente a utilizar acciones como deshacer y rehacer. Estas funciones no solo reducen el impacto del fallo, sino que fomentan la experimentación y fortalecen la familiaridad con el producto.

Modal de error en interfaz digital

En el ensayo y error encontramos una forma valiosa de aprendizaje y acumulación de experiencia. Ahora bien, un error solo puede considerarse verdaderamente tal si el usuario tenía la posibilidad de evitarlo. Si no existía esa posibilidad, estamos ante un problema de diseño.

Error humano y sistemas complejos

En contextos donde el uso intensivo de datos y tecnología es constante, las personas están profundamente implicadas en la creación y producción de información. Cuando personas, datos y tecnología se encuentran, la probabilidad de error aumenta si no existe un equilibrio adecuado entre ellos.

El error humano está presente en todas las facetas de la vida, pero en la construcción de sistemas complejos, dinámicos y sujetos a cambios continuos, su impacto es mayor. Un porcentaje significativo de los fallos en sistemas hombre-máquina tiene su origen en decisiones humanas. Y sin embargo, esos mismos errores forman parte del proceso natural de aprendizaje.

Del control del error al diseño que lo integra

Durante años, el diseño se centró principalmente en la prevención: reducir la complejidad, facilitar el aprendizaje y minimizar la probabilidad de fallo. Pero el error nunca desaparece por completo. En lugar de intentar erradicarlo, hemos aprendido a observarlo, registrarlo y comprender cuándo y por qué se produce.

En el diseño de producto, el ensayo y error forma parte del propio proceso iterativo. Si los diseñadores aceptamos el error como herramienta de mejora, resulta coherente permitir que los usuarios también puedan experimentar dentro de límites controlados.

Prevenir el error es importante, pero diseñar sistemas capaces de corregirlo y aprender de él lo es aún más. Sabemos que las personas no siempre tomamos decisiones racionales y que cometemos pequeñas equivocaciones a diario. Construir productos que nos permitan volver atrás, corregir y continuar no es solo una cuestión técnica, es una forma elegante de reconocer nuestra naturaleza humana y diseñar en consecuencia.